En el ecosistema empresarial actual, la economía circular ha cobrado una relevancia sin precedentes. No obstante, lo que para una empresa es material de reciclaje, para el Servicio de Administración Tributaria (SAT) representa una operación sujeta a reglas de fiscalización muy específicas. La enajenación de desperdicios no es una simple venta de sobrantes; es una actividad que obliga a las personas morales a ejecutar una retención del IVA para evitar sanciones y asegurar la deducibilidad de sus insumos.
El Marco Jurídico: ¿Por qué se debe retener?
La base de esta obligación se encuentra en el Artículo 1o.-A de la Ley del IVA. Esta normativa dicta que cualquier empresa que adquiera desperdicios para integrarlos a su producción o para revenderlos, debe retener el impuesto trasladado. La ley no es ambigua: si el material ya no sirve para su propósito original pero tiene un valor comercial, entra en esta categoría.
Además, el Reglamento de la Ley del IVA aclara que no importa la presentación física. Ya sea que compres el material en pacas, triturado, limpio o compactado, la obligación persiste. Muchos contribuyentes cometen el error de pensar que si el material recibió una "limpieza" previa, ya no es desperdicio, pero el criterio jurídico reciente confirma que la naturaleza del residuo no cambia por procesos físicos menores.
Definiendo el "Desperdicio" según los Tribunales
Para efectos fiscales, un desperdicio es aquel residuo que ha dejado de cumplir la función para la que fue fabricado. Un ejemplo claro validado por el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) son las latas de aluminio. Originalmente son contenedores; una vez desechadas, aunque conserven su composición química, requieren ser fundidas para convertirse en algo nuevo. Esa necesidad de reprocesamiento industrial es lo que define técnicamente la obligación de retener el impuesto.
Recomendaciones para el Cumplimiento Fiscal
1. Validación de Insumos: Analice si sus materias primas provienen de procesos de reciclaje o desechos de otros sectores.
2. Documentación CFDI: Asegúrese de que sus facturas reflejen correctamente la retención del IVA correspondiente.
3. Actualización de Criterios: Tome en cuenta los precedentes judiciales de 2025, que refuerzan la postura de la autoridad sobre los materiales procesados.
Conclusión
Entender la diferencia entre un producto terminado y un desperdicio es vital para la salud financiera de cualquier industria. La clasificación errónea de estos materiales puede derivar en créditos fiscales innecesarios. Al enfocarse en la función original del objeto y su destino final, las empresas pueden cumplir con la ley de forma transparente, aprovechando los beneficios de la reutilización de materiales sin descuidar sus responsabilidades tributarias ante el SAT.